PARTE I

Leonilda es víctima de la reforma sanitaria

Leonilda do Amaral es una mujer de 84 años de nacionalidad brasileña, casada con un emigrante retornado, que se encuentra en Galicia en situación regular con autorización de residencia, pero sin tarjeta sanitaria desde el 2013 como consecuencia del Real Decreto 16/2012

Ilustraba Castelao en una de sus viñetas que as sardiñas volverían se os gobernos quixesen. Galicia es un territorio que se encuentra en una situación geográfica periférica, en su día limitó con el atlántico, con la dictadura de Salazar y con el régimen franquista. Por lo que no era de extrañar que su pueblo, el exilio de las gallegas y los gallegos, se dirigía hacia América. Ese continente que atraía por un exotismo cultural y climático, por rumores de personas bailando todo el día en las calles como las de São Paulo, a las que fue a parar Higinio.

Higinio como buen gallego no pidió nada, emigró. Con 19 años de edad decidió salir de Agolada para cruzar en barco el Atlántico. “Me fui de España ciego, no teníamos trabajo, salí sin destino. Casi tres semanas entre cielo y agua, hasta que llegué a Porto de Santos”. En aquella época, que no te pedían másters para ejercer especializaciones, Higinio trabajó de todo. Se vistió de comerciante, de zapatero, hasta de carpintero para ir a Sudáfrica. En 1965, en pleno apartheid -la segregación racial contra la que luchó Nelson Mandela-, a pesar de la evidente injusticia social que reflejaba el país, Higinio consideraba que “era un buen lugar para ganar dinero”. Pero, después de estar “tres meses comiendo, bebiendo y paseando por Sudáfrica”, su situación empeoró al sufrir un accidente de tráfico. “Me cortaron un ala, fue un golpe muy duro. Estuve hospitalizado sin conocimiento durante 15 días, y no me cobraron ni un céntimo cuando me operaron allí”. Este imprevisto cambió su vida, hizo que regresara a Brasil, a pesar de que había huido del país por culpa de la brutal inestabilidad monetaria, como consecuencia de la inflación en esos años. Después de unas vacaciones en Galicia, en su regreso a São Paulo, Higinio conocería a Leonilda, una mujer de la que no se ha separado desde 1973. Así, los dos desde el sofá de su casa de A Coruña, con 78 años él y 84 ella, nos cuentan un trocito de su historia.

Leonilda está siendo atendida por un médico voluntario de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (AGAMFEC) a través de la organización de Médicos del Mundo, ya que tanto el gobierno de Brasil como el gobierno español, incluida la Xunta de Galicia, se niegan a prestarle la atención sanitaria que le pertenece

Leonilda do Amaral es una mujer de 84 años de nacionalidad brasileña, que se encuentra en Galicia en situación regular con autorización de residencia, pero sin tarjeta sanitaria desde el 2013 como consecuencia del Real Decreto Ley 16/2012. Leonilda está empadronada en el ayuntamiento de Culleredo y dispone, únicamente, de una pensión contributiva brasileña de menos de 300 euros mensuales. Además, está casada con Higinio Blanco un emigrante retornado de nacionalidad española. Actualmente, esta mujer está siendo atendida por un médico voluntario de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (AGAMFEC) a través de la organización de Médicos del Mundo, ya que tanto el gobierno de Brasil como el gobierno español, incluida la Xunta de Galicia, se niegan a prestarle la atención sanitaria que le pertenece. Hace poco le detectaron tromboembolismo pulmonar bilateral. En otras palabras, sin la atención del médico objetor en su día, no estaríamos contando su historia. En estos momentos, Leonilda no tiene acceso a la atención sanitaria por ninguna vía dentro del sistema.

Hace unos días Leonilda nos acogió en su casa junto a su pareja Higinio y a sus dos sobrinos, Jose y Ricardo, quienes llevan peleando todo este tiempo con la administración desde la entrada en vigor del Real Decreto Ley 16/2012. La pareja vive en una pequeña casa de la ciudad de A Coruña, rodeados de un huertecillo y una decoración austera, propia de dos pensionistas a los que la crisis también ha hecho mella. Jose aprovecha para contarnos desde el principio la vulneración: “Con el médico de cabecera estuvo hasta el 2012. Ese año fui a la farmacia y me dijeron que mi tía se quedaba sin asistencia sanitaria -además ella aún no tenía la residencia-. Pero esto ya me lo imaginaba porque acabada de entrar el Real Decreto”. Es decir, la tarjeta sanitaria de Leonilda estaba dada de baja, pero pronto, el Servizo Galego de Saúde (SERGAS), los tranquilizó con la aparición del Programa Galego de Protección Social á Saúde Pública (PGPSSP). “Dijeron que no nos preocupáramos de nada, que lo único que tendríamos que hacer era renovarlo todos los años, volver a solicitar el Programa Galego. Y estuvo hasta mayo con él”. Ese mismo año, les avisaron de que deberían solicitar la atención sanitaria otra vez por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), porque acababa de llegar la regularidad de Leonilda y el Programa Galego solo es aplicable para personas en situación de irregularidad.

Nos dicen que debido a modificaciones que hubo, el convenio sigue vigente, pero el acuerdo de salud no, y que los brasileños que residan en España deben conseguir la atención sanitaria por otra vía

En el 2014, Leonilda fue dada de baja en el Programa Galego, entonces la familia inició el proceso con el SERGAS y con el INSS, pero ambas vías fueron denegadas. El INSS le exigía a Leonilda un certificado en el que constara la no exportación del derecho a la asistencia sanitaria por parte del gobierno brasileño. Este documento hace referencia al convenio bilateral de seguridad social que existe entre España y Brasil, pero que en estos momentos está suspendido. La familia de Leonilda, con la intención de cumplir con el trámite requerido, presentó un informe de la embajada de España en Brasil, donde la embajada brasileña informa de que ese certificado no lo emiten, y por tanto no se puede conseguir. A su vez, se ponen en contacto con la Oficina de Asuntos Internacionales de Salud de Brasil, y le explican el caso, no obtienen respuesta ninguna. Contactan también con el ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, no obtienen respuesta ninguna. Contactan, finalmente, con el consulado, el único que les da respuestas. “Nos dicen que debido a modificaciones que hubo, el convenio sigue vigente, pero el acuerdo de salud no, y que los brasileños que residan en España deben conseguir la atención sanitaria por otra vía. Me encuentro en una situación de impotencia, es una desprotección por parte de Brasil, quien tiene que dar la atención sanitaria”, afirmó Jose a la vez que agitaba los documentos sellados que resultaron no servir para nada.

En ese momento la familia de Leonilda decidió ponerse en contacto con una organización, que les aconseja presentar un recurso a ambas instituciones. El INSS vuelve a denegar la asistencia, por la acreditación del convenio bilateral, a pesar de los documentos de la embajada de España y del consulado brasileño. Además, sugieren que la persona que le da la residencia tiene que también darle la asistencia sanitaria. Es decir, que Higinio pague todo. Pero el problema es que el régimen que tiene su pareja en estos momentos no  admite beneficiarios, porque sus ingresos son menores de 100.000 euros. Leonilda seguiría sin atención, entonces deciden solicitar en el INSS como asegurada propia. Pero también vuelven a denegársela por el convenio bilateral y por ser pensionista de Brasil, una pensión que no llega a los 300 euros. Parece que España y Brasil si que llegaron a un acuerdo: en materia de sanidad se suspenden ciertas prestaciones.

Ante esta situación de desesperación y sin información por parte de ambas administraciones, la familia de Leonilda aconsejada por la organización decide presentar un recurso de alzada -un error, teniendo en cuenta que la consecuencia de este es poner fin a la vía administrativa-. “El recurso de alzada nos lo denegaron y la abogada de la organización nos dice que no hay nada que hacer, que perderíamos el proceso”. Mientras que por la vía del SERGAS, continuaron, presentaron las alegaciones y, efectivamente, fue denegada. En ese momento, sin vía administrativa y sin alternativas, deciden ponerse en contacto con Médicos del Mundo.

Médicos del Mundo decide empezar un proceso judicial a través de un abogado voluntario de la organización, Javier Pérez. Pero, antes consigue un profesional médico a través de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (AGAMFEC) que pueda atender a Leonilda, dado que es una persona de avanzada edad. No podemos olvidar que durante todo este proceso, la afectada llevaba casi un año sin asistencia sanitaria.

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