PARTE IV

Leonilda no tiene acceso a la sanidad por ninguna vía

Tras la entrada en vigor del Real Decreto se cambió el derecho para poder entrar en el sistema sanitario, ha dejado de ser universal a expensas de exiguas justificaciones, como la afirmación de que España fue un paraíso sanitario del que han abusado las personas inmigrantes. Mientras que su financiación sigue siendo a través de los impuestos, que son pagados también por una parte de la sociedad que se ha quedado fuera de él.

El Real Decreto ha quebrado por completo el derecho a la salud de muchísimas personas, entre ellas  el de Leonilda. Pero a mayores de ello, existe un agravante y es que el resto de vías para poder solicitar el derecho que el gobierno español decidió eliminar, requieren un certificado que no existe en estos momentos. Belén Torrón considera que esta exigencia es consecuencia de la utilización de la sanidad pública como una empresa privada, también, de una discriminación hacia a las personas mayores de 65 años por “considerarlas como un mayor gasto”, así como, de un problema entre los estados brasileño y español cuyos acuerdos económicos deben ser muy rentables, pero que no están dispuestos a solucionar este problema.

Existen tres vías fundamentales por las que las personas pueden acceder en estos momentos en Galicia a la cobertura sanitaria gratuita: como asegurado o beneficiario, un derecho que acredita el INSS y, posteriormente, los centros de salud; a través de las medidas especiales, como es el caso de mujeres embarazadas, urgencia médica, menores de 18 años, refugiados solicitantes de asilo y personas víctimas de trata; y por cuenta de la comunidad autónoma. La administración de Galicia, debido a las restricciones que generaba el Real Decreto, estableció el Programa Galego como alternativa a todas aquellas personas que se quedarían fuera del derecho a la atención sanitaria. ¿Por qué Leonilda no está dentro de esta última opción? “No lo podré entender nunca. En reuniones y conversaciones mantenidas con los diferentes servicios, nos dicen que el Programa Galego es solo para personas en situación irregular, pero esto no viene acreditado en ningún punto, y si me equivoco rectificaré”, respondió Belén Torrón. Efectivamente, en el primer apartado de este servicio consta que todas las personas que no tienen acceso por otra vía -y lo puedan demostrar- tienen derecho a solitarlo. El problema es que el mismo requiere una serie de documentación que hace muy difícil, para una persona en situación irregular o regular, poder acreditar que realmente no tienen ningún tipo de asistencia sanitaria. El simple hecho de obtener un pasaporte supone un gasto que no todo el mundo puede costear.

En el caso de Leonilda, como se ha ido detallando en el apartado jurídico, le fueron denegando el derecho tanto por vía judicial como administrativa. “Es muy difícil llevar todas las vías al mismo tiempo cuando hay mucho silencio administrativo y muchas no respuestas, mucha inconcreción”. Tras superar el momento de urgencia y de emergencia, que Médicos del Mundo le dedicó al problema de salud para que no falleciera, se empezó de nuevo a reclamar y a abrir todas las vías. Pero, en estos momentos la vía judicial es la única que queda, se acaba de presentar un recurso en contra de la resolución negativa del INSS. “Y seguiremos dando los pasos para intentar nuevamente solicitar todas las vías posibles y hacer efectivo por alguna el derecho a la salud de Leonilda”.

Existe una gran diferencia entre morir en países que no tienen un sistema sanitario fortalecido o desarrollado, porque no lo tienen para nadie, y morir a las puertas de un sistema sanitario mientras todos los demás sí tienen ese derecho

Belén Torrón es consciente del esfuerzo que implica todo este procedimiento porque la apertura de una vía supondría crear una brecha dentro del sistema y hacer efectivo el derecho de personas mayores de 65 años, que deberían gozar de protección internacional como en los casos especiales de mujeres embarazadas o menores de 18 años. “Existe una gran diferencia entre morir en países que no tienen un sistema sanitario fortalecido o desarrollado, porque no lo tienen para nadie, y morir a las puertas de un sistema sanitario mientras todos los demás sí tienen ese derecho. Esto es una vulneración muy grave”.

El caso de Leonilda es uno de entre muchísimas personas que llevan aquí años trabajando para este país. Ciudadanos que consiguen poder reagrupar a sus familias, a personas mayores que ya en sus países de origen no se pueden cuidar solos. Pero, cuando consiguen que sus parientes lleguen, se encuentran con un seguro médico privado que excluye a sus familiares y que, además, no pueden acudir a la asistencia sanitaria pública. Estas personas quedan absolutamente desprotegidas. Se pierden las fuerzas y las ganas para enfrentarse contra el gobierno que les está dando la residencia. Todo ello, a pesar de que estas personas están cumpliendo con sus obligaciones tanto tributarias como de ciudadanía, mientras sus familiares reagrupados se ven forzados a vivir en unas condiciones de salud lamentables. “En el útlimo mes nos han llegado tres casos de personas mayores de 65 que por diferentes razones no tienen cobertura sanitaria”, aseguró Belén, y la lista irá in crescendo.

En teoría lo que podía ser una manera de sortear la crueldad del Real Decreto, la administración está siendo muy restrictiva y está generando muchísimos problemas en los centros y en las personas que quieren adherirse a este programa

Jesús Sueiro, presidente de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (AGAMFEC)  no dudó al comparar el Real Decreto con una situación de naufragio en la que se decide tirar al mar a los niños, “es realmente una falta de humanidad y de grandeza de visiones impresionante”.  El hecho de que la característica de la asistencia sanitaria dependa de un aseguramiento, en el momento en el que dejes de ser asegurado perderás el derecho. Por tanto es algo que podría sucederle a cualquiera, “si no tienes la cobertura a través de un contrato laboral puedes quedarte sin asistencia”. Además, alegó que el Programa Galego tan solo es una especie de “parche” que se ha querido dar para tener una cara amable ante la desastrosa reforma, que está costando la vida de personas. Sin embargo, para solicitar esta vía se ha demostrado una gran cantidad de obstáculos impuesta por una actitud beligerante de la administración. “En teoría lo que podía ser una manera de sortear la crueldad del RD, la administración está siendo muy restrictiva y está generando muchísimos problemas en los centros y en las personas que quieren adherirse a este programa”.

Afortunadamente Leonilda durante todo este proceso ha sido atendida por un médico objetor gracias a la AGAMFEC. La objeción de conciencia es una especie de transgreción de la ley, pero  para Sueiro plantearse la cuestión en términos de peligro o algún tipo de castigo, ante este tipo de injusticias de tal magnitud, es irrelevante porque ante todo defiende el código deontológico. “Ni nos planteamos en exceso que esto pueda tener consecuencias negativas para nosotros, porque es tan deplorable la aplicación de esta ley, que no creo que haya ningún juez capaz de promover una sanción para un médico que está cumpliendo con su deber y con su compromiso con las personas”.

Para las personas con enfermedades crónicas conseguir el alta después de urgencias lo único que genera es que el problema se agudice, de ahí la importancia de poder acceder a un médico de cabecera

Sueiro incidió en la necesidad de que la asistencia sanitaria no se cubre tan solo con una urgencia. “La urgencia es urgente pero hay cosas más importantes”. Por ello, es fundamental poder acudir a una consulta ordinaria, porque sin un seguimiento de la patología podría estar en peligro su vida. Para las personas con enfermedades crónicas conseguir el alta después de urgencias lo único que genera es que el problema se agudice, de ahí la importancia de poder acceder a un médico de cabecera. En el caso de Leonilda, una persona que ha sufrido un tromboembolismo pulmonar y que necesita una anticoagulación para mantener su vida, “es una causa de muerte relativamente frecuente”.

“Uno de los efectos nefastos de este Real Decreto es que la gente vaya a urgencias como un ataque de desesperación”. Después de la reforma sanitaria hay un antes y un después, se supone que éramos un país que reconocía el derecho universal a la salud, que éramos un país modélico con un sistema de salud del que nos podíamos sentir orgullosos como ciudadanos. Pero se lo cargaron. Han volado por los aires la universalidad de la salud después de tantos años de lucha y esfuerzos. Nos encontramos en una situación lamentable en el contexto mundial de países desarrollados al que queremos pertenecer.

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